jueves, 12 de enero de 2017

La aperrada vanguardia del dirty comics en los 80


por Omar Pérez, Centro Nacional de Cómics.

Artículo publicado en el Utopista Pragmático, la Nación, Lunes, 28 de Mayo de 2001
sitio web de Omar Pérez: http://www.omarperezsantiago.galeon.com/

Pasada la estación light de los años 90, vuelve a visitarse los años 80. En esos años germinó un aperrado motín cultural. Los artistas, apurados por el rigor -no podía ser de otro modo- estaban tatuados por su condición de alternatividad y polémica y, también de afectación. Era una cultura de los márgenes, era el underground chileno. Los artistas, nutridos en las supersticiones del tiempo, inician su ajetreo con la conciencia de ruptura. Hay un poco de pesadilla y de patético, a la vez, de misticismo o de insomnio, en el ambiente. El artista como hechicero o taumaturgo. Esto, al parecer, ocurre con todos los géneros artísticos. Todo muy anárquico y antisistémico.



El underground o dirty cómics

"Supercifuentes, el Justiciero", un cómic de Hervi, inaugurado en el número 2 de la revista "La Bicicleta" en 1978, fue el primer ícono de esta época. Ya en los años 80 la novel generación buscó una trinchera nervuda: un cómic contestatario, intuitivo e inquietante. Manifiestamente desecharon lo pusilánime. No soportaban el puritanismo cínico del ambiente predominante. Decidieron arreglárselas consigo mismo. No tenían ya la más leve fe en que algo pudiera ocurrir fuera de ellos. No necesitaban banderas. El cómic chileno, en su mayoría, optó por un perfil intrépido: se alimentó de la pródiga tradición de cómics trans-gresores y eróticos.

La influencia más directa venía de la "movida española". Alfonso Godoy vivió en España y trasladó los conceptos españoles a la revista "Matucana". Los directores de la revista "Trauko" eran dos españoles, Pedro Bueno y Antonio Arroyo. Intentaron romper con el prejuicio de identificar los cómics sólo con aventuras o con producción infantil. La marginalidad impuesta le dio un tono latente de protesta y disconformidad. La sensibilidad de los pimpollos era bastante ahogada. Deseaban desatarse.

Cómics perros

La antropología de esta onda comenzó con "Tiro y Retiro" (1983) una revistilla que ya anunciaba la nueva escuela: Obras de autor para adultos. Tres fans de la historieta Carlos Gatica, Lucho Venegas y Udok, se declararon antisistémicos. Con periodicidad irregular, hecha en fotocopias y presentando material irregular, publicaron "Beso negro" en 1984

Con una línea editorial más ligada a las experiencias españolas apareció "Matucana" en 1984. Esta publicación se debe mayormente al esfuerzo de Alfonso Godoy, quien había estado en Barcelona y colaborado con la revista "Bichos".

Luego surge "Acido" en 1987. Iniciativa surgida de un grupo de amigos: Pablo Alibud, Daniel Turkieltaub, Osvaldo Sacco y Charles Smith, logró las bases para una concepción de revista nueva en el medio. Inclu- yó colaboraciones de Udo Jacobsen Camus y Jorge Montealegre Iturra en torno al estudio del cómic. Sólo salieron 3 números.

"Trauko": el tótem de los desavenidos 1988

Una trupp de "comiqueros malditos", con la influencia de la "movida española", traen a Chile todo el desenfado y lo contestario que soporta el papel. Sus directores eran dos españoles Pedro Bueno y Antonio Arroyo que, influenciados por autores mayoritariamente europeos, se instalan en el paisaje artístico chileno. Durante los primeros números piratean material extranjero para luego incorporar a artistas nacionales. Por su permanencia en el mercado -publicaron 38 números- cimentan el camino, y logran un punto de encuentro y de referencia de la tendencia under que sentía su desapruebo con el Chile que veían y lo que la dictadura representaba. Recordemos a autores como Martín Ramírez y su "Checho López", Lautaro Parra con "Blondie", Karto y su "Kiki Bananas".

Clamton

Uno de sus colaboradores es Clamton, un dibujante original, surrealista, con páginas llenas de paisajes del subconsciente, mundo poblados de esporas, flores espinudas y amapolas y un peculiar estilo de intuir la muerte.

Claudio Galleguillos, más conocido como Clamton, fue una de las figuras más talentosas del cómic chileno que floreció durante los años 80 en Chile. Publicó sus particulares historietas en las revistas de cómics "Matucana" y "Trauko".

Clamton nació en La Serena el año 1968 y a los cinco años se trasladó con su familia a Rancagua. Ingresó en la Escuela de Artes de la Universidad de Chile en el año 1986. En él hay una complementación casi simbólica del equilibrio entre forma y contenido. El resultado es una suerte de surrealismo. La editorial Trauko fantasía publicó, en el año 1990, su álbum Clamton, Planetas, Cerebros & Atomos. Clamton desapareció tempranamente el año 1994.

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